...para quitar el hipo...
...
- ¿Ustedes venden libros de Sócofles?
- ¿Cuál quiere?
- El hipo rey
...
YÁNOVER, Héctor. El regreso del Librero Establecido. Madrid: Taller de Mario Muchnik, 2003. ISBN: 84-95303-39-6. 191 p.
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- ¿Ustedes venden libros de Sócofles?
- ¿Cuál quiere?
- El hipo rey
...
YÁNOVER, Héctor. El regreso del Librero Establecido. Madrid: Taller de Mario Muchnik, 2003. ISBN: 84-95303-39-6. 191 p.
...En su bondad, sabiendo
cuánto amaba yo mis libros, me surtió
de volúmenes de mi propia biblioteca
que yo estimaba en más que mi ducado.
...
William Shakespeare. La tempestad
Etapas de un proceso de banalización:
Paso 1: los dos versos de marras (vid. Infra) se convierten en lugar común entre ponentes, articulistas y conferenciantes sobre gestión de la información, del conocimiento y temas afines.
Paso 2: citada muchas veces de memoria, nuestra cita se va acomodando al sentido que cada postulante quiere darle. Alguien descubre que con mudar un par de signos de puntuación, el sentido se modifica sustancialmente, ajustándose mucho mejor a su intención: es así como, por arte de birlibirloque, los versosWhere is the wisdom we have lost in knowledge?
Where is the knowledge we have lost in information?
quedan mistificados comoWhere is the wisdom? - Lost in knowledge
Where is the knowledge? - Lost in information
desde luego de estilo más sentencioso y publicitario, un slogan, vamos, y como tal se emplea en un cartel que anuncia la creación de un nuevo Centro de Información.
Paso 3: un ingenio anónimo, concluyendo con razón que a este silogismo le falta un término, añade un colofón a modo de graffiti al cartel:Where is the information? Lost in the library!
Paso 4: esta divertida y subvertida versión, que para cualquier bibliobitacorista posee un evidente valor añadido, es la que recoge con acierto Catuxa como frase de la semana. Y parece que está empezando a difundirse, pero errando la atribución (más bien ignorando la cuando menos curiosa transmisión textual/hipertextual).
Paso... de que haya más pasos. En fin, que aquí va nuestra enmienda: el incipit del poema La roca (1934) de T. S. Eliot en su versión original y con su traducción castellana a cargo de un bibliotecario (ah, justicia poética :O))
Opening Stanza of T. S. Eliot's Choruses from the Rock
The Eagle soars in the summit of Heaven,
The Hunter with his dogs pursues his circuit.
O perpetual revolution of configured stars,
O perpetual recurrence of determined seasons,
O world of spring and autumn, birth and dying
The endless cycle of idea and action,
Endless invention, endless experiment,
Brings knowledge of motion, but not of stillness;
Knowledge of speech, but not of silence;
Knowledge of words, and ignorance of the Word.
All our knowledge brings us nearer to our ignorance,
All our ignorance brings us nearer to death,
But nearness to death no nearer to GOD.
Where is the Life we have lost in living?
Where is the wisdom we have lost in knowledge?
Where is the knowledge we have lost in information?
The cycles of Heaven in twenty centuries
Bring us farther from GOD and nearer to the Dust.
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Se cierne el águila en la cumbre del cielo,
el cazador y la jauría cumplen su círculo.
¡Oh revolución incesante de configuradas estrellas!
¡Oh perpetuo recurso de estaciones determinadas!
¡Oh mundo del estío y del otoño, de muerte y nacimiento!
El infinito ciclo de las ideas y de los actos,
infinita invención, experimento infinito,
trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;
conocimiento del habla, pero no del silencio;
conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca nuestra ignorancia,
toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
pero la cercanía a la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?
Los ciclos celestiales en veinte siglos
Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.
T. S. Eliot (1934)
Traducción de Jorge Luis Borges (1937)
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mmm... ¿paso 5?
Las clasificaciones
Hay un vértigo taxonómico. Yo lo siento cada vez que mis ojos ven un índice de la Clasificación Decimal Universal (C. D. U.). No sé por qué sucesión de milagros hemos llegado, en casi todo el mundo, a convenir que:
668.184.2.099
designaría el acabado del jabón de tocador y
629.1.018-465
las alarmas para vehículos sanitarios, mientras que:
621.3.027.23
621.436:382
616.24-002.5-084
796.54
913.15
designan respectivamente las tensiones que no sobrepasan los 50 voltios, el comercio exterior de los motores Diesel, la profilaxis de la tuberculosis, el camping y la geografía antigua de la China y del Japón.
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PEREC, Georges. Pensar/Clasificar. Barcelona: Gedisa, 1986. 128 p. ISBN: 84-7432-255-3
por Catuxa
Dicen los expertos que el coleccionismo se puede considerar como una alteración de la psique en la cual intentamos suplir una falta que tenemos situada en el subconsciente, y para cubrir esta falta se nos da por coleccionar sellos, postales, marcapáginas o libros.
La RAE define:
bibliofilia.
(De biblio- y -filia).
1. f. Pasión por los libros, y especialmente por los raros y curiosos.
Pero si bien es cierto que la bibliofilia es el amor por los libros, no lo es necesariamente por su contenido, lo que provoca una curiosa manera de amarlos. De la colección del libro como objeto, de la pasión por el libro, y de lo que rodea a este afán coleccionista, quiero contaros algunas anécdotas, a las cuales llegué a través de, como no, un libro:
La isla de los mapas perdidos, de Miles Harvey, relata las peripecias del anticuario Gilbert Bland Jr., que dedicó parte de su vida al robo de decenas de valiosos mapas de las más importantes bibliotecas de investigación de Estados Unidos y Cánada, sin importarle para ello, cometer diferentes actos delictivos. Las aventuras del especializado cleptómano, son el leit motiv para iniciar un viaje por la historia de la cartografía. El autor escucha las manifestaciones de ira de los bibliotecarios víctimas de Bland y reconstruye su trayectoria vital, desde sus roces con la ley hasta su traumático servicio militar en Vietnam. Y finalmente, con la ayuda de un agente del FBI, Harvey descubre la isla de los Mapas Perdidos.
Harvey cita en su obra a algunos famosos bibliófilos:
El culto por la adquisición en el Renacimiento tenía también su lado oscuro. El coleccionismo compulsivo podía degenerar a veces en robo, y alguno de los grandes escritores y eruditos de la época sucumbieron aparentemente a este impulso. Se cree que Giovanni Boccaccio, autor del Decamerón y amigo de Petrarca, saqueó una biblioteca monástica en su búsqueda de una pieza sin descubrir de la literatura clásica.
Poggio Bracciolini, uno de los más famosos bibliófilos de su época, justificaba su aparente robo de otra biblioteca monástica afirmando que los libros "no estaban guardados de acuerdo a su valor, sino que yacían en un desván sumamente lúgubre y óscuro [...] un lugar en el que dificilmente habrían sido arrojados los delincuentes condenados" (Citado en John Addington Symonds, Renaissance in Italy: The Revival of Learning, vol.2 Charles Scribner´s Sons, Nueva York, 1907, pág. 99).
"A aquél que robe, o se lleve en préstamo y no devuelva, un libro de su propietario, que se convierta en una serpiente en su mano y le desgarre. Que le aqueje la parálisis, y todos sus miembros se malogren. Que languidezca con dolor pidiendo a voz de cuello misericordia, y que no cese su agonía hasta que cante en disolución. Que los ratones de biblioteca roan sus entrañas como prueba del gusano que no muere. Y cuando por fin acuda a su castigo final, que las llamas del infierno lo consuman para siempre".
...y que la suprascrita cumplimentará cómo y cuándo le pluguiere... (vid. supra)
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quid pro quo

George Herms
THE LIBRARIAN 1960
wood box, papers, brass bell, books, painted stool
57 x 63 x 21 in.
Norton Simon Museum, Pasadena, California
Gift of Molly Barnes, 1969
(fotografía e información extraídas de http://www.walkerart.org/programs/vaexhibbeatcr.html)
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George Herms, artista encuadrado en la generación beat norteamericana, fue uno de los pioneros del assemblage, la escultura realizada a partir de la reunión de materiales heterogéneos, normalmente de desecho. Según narra la reseña de la pieza en la página del Norton Simon Museum, "...the anthropomorphic sculpture was inspired by a librarian who had introduced the young Herms to the writings of Joseph Conrad. Conrad had an enormous influence on the artist, as did the librarian who made the books available to him."
Este es conocidillo. Serafín Estébanez Calderón se lo dedica (más bien diríamos se lo perpetra) nada menos que a Bartolomé José Gallardo, bibliófilo, bibliógrafo y bibliotecario de la Biblioteca de Las Cortes (y eterno aspirante a la dirección de la Nacional). Cuenta la leyenda (negra) que Gallardo solía sentarse en la Biblioteca Nacional al lado de una ventana que daba al patio, por la que arrojaba los libros que le interesaban (en el patio había colocado previamente a un fámulo que le iba recogiendo la cosecha). Rodríguez Moñino no da crédito a la anécdota (aunque si non e vero, e ben trobato), como tampoco José Fernández Sánchez en su Historia de la bibliografía en España, que es la obra de la que compilo la cita. En cualquier caso, el soneto merece citarse por su mezcla de humor ácido y mal café:
Caco, cuco, faquín, biblio-pirata,
tenaza de los libros, chuzo, púa:
de papeles, aparte lo ganzúa,
hurón, carcoma, polilleja, rata.
Uñilargo, garduño, garrapata,
para sacar los libros cabría grúa,
Argel de bibliotecas, gran falúa,
armada en corso, haciendo cala y cata.
Empapas un archivo en la bragueta,
un Simancas te cabe en el bolsillo,
te pones por corbata una maleta.
Juegas del dos, del cinco y por tresillo:
y al fin te beberás como una sopa,
llenas de libros, África y Europa.
Serafín Estébanez Calderón
FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, José. Historia de la bibliografía en España. Madrid: Compañía literaria, 1994. ISBN: 84-8213-006-4. 299 p.
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Habemus otro soneto más del mismo tenor: si gusta éste le dedicaremos otro post.
Respecto a Gallardo, aquí se puede descargar gratuitamente su Diccionario crítico burlesco.
por Yavannna (tres enes, conste)
Iulius me oferta la posibilidad de escribir un post para Bibliotecosas, así que aprovecharé la coyuntura y seré rauda y
veloz. Espero os guste.
Recientemente termino de leer La hermandad de la Sábana Santa; en dicho libro, cuyos protagonistas son del
Departamento del Arte (algo así como el CSI de obras artísticas) se hacen varias referencias al papel del bibliotecario, archivero y documentalista.
Sin ir más lejos el nombrado Departamento cuenta entre sus filas con una eficaz documentalista (con escasa aparición en la historia pero varios comentarios de otros protagonistas sobre su eficacia)
No obstante, el papel que más llamó mi atención fue el de un archivero, cuyo perfil se desmarca sobremanera de aquel al que tanto nos tienen acostumbrados. El susodicho archivero es toda una emiencia en búsquedas de información, lenguas y saberes en general, pero su imagen deja de ser la arquetípica para convertirse en un joven con piercing.
¿Será éste el nuevo prototipo del profesional de la información? ¿Cambiaremos a "la vieja" con moño y gafas por este nuevo perfil?
Os dejo con la descripción del susodicho archivero y ya me contaréis qué os parece:
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"El encargado del archivo municipal de Troyes era un joven con piercings en la nariz y tres pendientes en cada oreja que le confesó que se aburría como una ostra en ese trabajo, pero que al fin y al cabo había tenido suerte de encontrarlo puesto que era bibliotecario.
Ana le contó lo que buscaba, y Jean -que así se llamaba- se ofreció para ayudarla en la investigación.
- Así que cree que el visitado del Temple en Normandía era un antepasado de nuestro Geoffroy de Charny. Pero los apellidos no son los mismos.
- Ya, pero puede ser una variación de la grafía del apellido, no sería la primera vez que a un apellido se le cae o se le añade una letra.
- Desde luego, desde luego. Bien, esto no va a ser facil, así que se me echa una mano veremos qué encontramos.
Primero buscaron en los archivos informatizados, luego iniciaron la búsqueda entre los viejos legajos aún sin informatizar. Ana se maravillaba de la inteligencia de Jean. Además de bibliotecario era licenciado en filología francesa, así que el francés antiguo no tenía secretos para él.
- He encontrado una relación de todos los bautizados en la colegiata de Lirey. Es un documento del siglo XIX en el que un estudioso local decidió rescatar la memoria de su pueblo y se entretuvo en copiar los archivos eclesiásticos. Veremos si hay algo ..."
Navarro, Julia. La hermandad de la sábana Santa
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P.S. de Iulius: el título alternativo es mío: entre los múltiples pecados de Yavanna ;O) no está el orgullo.
"En la Antigüedad, los «libros» eran tan costosos que no se podían acumular a menos de ser rey, tirano, o... Aristóteles, el primero en poseer una biblioteca digna de ese nombre.
Un cargo más en el expediente de ese filósofo tan funesto en todos sentidos."
Cioran, E. M. Del inconveniente de haber nacido. En: http://www.letrae.com.ar/FrameArchivos.htm (edición digital descargable en formato pdf)
Pues va a ser que sí: en la Facultad de Documentación de la Universidad Complutense de Madrid mora una profesora que ha propuesto como trabajo de asignatura la creación de un blog a sus alumnos.
Este es el blog de la asignatura. En los comentarios a sus artículos podéis encontrar las direcciones de los blogs que van creando los discentes, varios de ellos de temática bibliodocumental.
Desde aquí, nuestras albricias por la iniciativa a la profe, nuestra bienvenida a los alumnos y ánimo para todos ellos :O)
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P.S.(20-10-04): post con eco. Cortesía del imprescindible Chacobo.
Se me viene a las mientes aquello del bibliófilo que se hizo enterrar con su elzeviro favorito, o lo del cementerio de libros de la novela que a estas alturas todo quisque ha debido leer (enlace con dedicatoria: a Yavanna y a Ferrán), o que se trata de la perfecta traducción gráfica de este notable vocablo: bibliotafio...
Lo atisbé vía librarian.net: a library weblog, aunque se posteó originalmente en lemonodor: a mostly Lisp weblog by John Wiseman.
Confieso que no tenía ni idea de esta simpática novedad; los sysops o administradores del sistema de la Wikipedia ya no son tales: desde el primero de septiembre del año en curso se han arrogado la denominación de bibliotecarios, que fue la que se impuso en democrática votación. :O)
Pueden dejar sus interpretaciones en los comentarios, gracias.
¡Recórcholis, cáspitas y carambas!
Tratando de documentar el post anterior acabo de descubrir una bitácora excelente en contenidos alojada en Fotolog que enuncia una evidente comunión de intereses con la propia. Y mira tú que me chincha, porque tenía previstos varios posts futuribles que daba por novedosos y ahí están (el soneto anterior, un curioso soneto de Lovecraft a un ominoso libro, una protobiblioteca imaginaria: la que aparece en el Pantagruel de Rabelais...); en fin, habrá que plantearlos de otra manera o condenarlos al cajón de los artículos malogrados...
A cambio confío en ofrecer un buen enlace (magra fortuna).
SONETO A ALDO MANUZIO
Firme en la majestad y en la armonía
De su maravillosa arquitectura,
Cuya seguridad serena y pura
Es más fuerte que el tiempo y su porfía,
Tu casi celestial tipografía
Alza la claridad de su estructura,
Dando cuerpo de paz y de dulzura
Al alma de la eterna poesía.
Y hace que, confundidos y abrazados,
La letra y el espíritu inflamados
Unan su voluntad y su poder,
Para vivir en el espacio frío
Y en el tiempo dramático y sombrío
Con la luz y el calor de un solo ser.
Francisco Luis Bernárdez (1900-1978)
Soneto bibliotecoso al canto: de Jon Juaristi a Julián Martín Abad. No creo que ninguno de los dos necesite presentación, aunque el ripio de marras se pronunció en la presentación de una conferencia celebrada el pasado 6 de mayo en el foro complutense.
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Debió ser secretario de un Habsburgo
O poner pica en Flandes. Sin embargo,
Podemos alegar en su descargo
Que en tardo siglo lo forjó el Demiurgo.
Con la ley más estricto que Licurgo,
Colérico quizás -pero no amargo-,
Pastor de libros fue por tiempo largo
(que no de los carneros de Panurgo).
Apacentó los arduos manuscritos
En las majadas de los Recoletos
Y ordenó sus rebaños incompletos
Separando corderos de cabritos.
La Fama hace su nombre necesario:
Julián Martín Abad, Bibliotecario.
Jon Juaristi
----------------------
Estrambote bibliotecoso:
Me encanta ese final tan lapidario:
"Julián Martín Abad, Bibliotecario" :O)
No me parece que corran buenos tiempos para el epitafio. El epitafio es uno de los géneros poéticos más nobles y de aparición más temprana; enseguida tuvo sus especialistas y más tarde sus antólogos, entre los que podemos contar a Ramón (de nuevo en bibliotecosas y van tres). De un gozoso volumen de Ramón referenciado al final extraigo el epitafio del polifacético Benjamin Franklin (1706-1790), escrito por el propio inventor en 1728. Hay que aclarar que la profesión inicial que ejerció este auténtico "multitarea" fue la de impresor.
Pasen y vean...
------------------------
"El cuerpo
de
Benjamin Franklin,
impresor,
parecido a la cubierta de un viejo libro
privado de su contenido
y
despojado de su título
y de su dorado,
descansa aquí, pasto de los gusanos,
pero
no se perderá la obra,
pues (según él mismo creía)
reaparecerá
en una nueva
y más elegante edición
revisada y corregida
por
El Autor"
"...En la biblioteca dicen que no hay pájaros pero yo los he visto
Lo que no he visto es libros en el bosque..." ¿no es delicioso?
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LA HOJA
Quedará
lo que ella afirma no lo dice
su decir es no decir y no decir y no decir
no infinitamente sino
Tres Veces
tres infinitas veces
En su rostro escribo y es un rostro sin más rasgos
que mi escritura
que ella tornará blancor de mente, jeroglífico
de espuma,
nada
Una hoja tras otra no hacen un árbol
sino un libro un libro tras otro
no hacen un árbol sino una colección
de libros Una colección tras otra hacen
una biblioteca En la biblioteca dicen
que no hay pájaros pero yo los he visto
Lo que no he visto es libros en el bosque
Claro que el bosque mismo puede considerarse un libro etc.
Etcétera es la única palabra que la hoja abomina.
Cintio Vitier
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P.S.: unos ven pájaros y otros quirópteros... :O)