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bibliotecosas

bibliotecas en el arte

la tira de libros de Joaquín Ureña


Joaquín Ureña. Tira de libros, I. Acuarela sobre papel. 46,5 x 150 cm.

No es descubrimiento propio, que me lo ha chivado arbiera y no es mi estilo apuntarme tantos ajenos :O)
Aunque pudiera no parecerlo por su meticuloso afán de verosimilitud, se trata de una acuarela, obra del pintor leridano Joaquín Ureña, y expuesta ahora mismo y hasta el 24 del presente en la Galería Ansorena de Madrid.
Gracias, arbiera
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...en donde Gómez Losada continúa encuadernando paisajes...

Me siento culpable: me escuece el remordimiento agridulce del ladrón que contempla su presa reciente... Me avisa de que ha colgado una nueva muestra de su trabajo en su página y no me he demorado un día en afanársela para adornar la propia. A cambio, un comentario tan bienintencionado y sincero como insuficiente... En fin, si al juez le gusta el arte igual me gano su comprensión y acabo mereciendo su benevolencia :O)

Seguro que ninguno de los bibliotecosos habituales se mostraría severo conmigo... ¿cierto?

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paisajes encuadernados (versión 2). óleo /libro. 2005

la biblioteca de Luis Marsans



Luis Marsans. Biblioteca. Técnica mixta sobre cartón. 44 x 52 cm

(la imagen la hemos tomado de la Galería Leandro Navarro)

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No es propio el hallazgo: nos ha puesto sobre la pista jpq, a través un comentario sin desperdicio. Sirva pues su comentario de corolario a la imagen:

"el último gran pintor que ha pintado bibliotecas como tema esencial en su obra es LUIS MARSANS... su estatura oscila entre Antonio López y Ramón Gaya."

Te quedamos agradecidos por la revelación, jp, y pasaremos a menudo una saludable temporadita en el infierno... (por cierto, tenemos en la reserva un post sobre Rimbaud, que parece que fue poco amigo de la profesión...)

materiales literarios

Peter Wüthrich es un creador visual en la estela del minimalismo, que suele trabajar sus exposiciones a base de "materiales literarios", con obras elegantes, formalmente muy acabadas y sugerentes. Las imágenes pertenecen al catálogo de la exposición del autor celebrada en 2001 en el Centro Galego de Arte Contemporánea.

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en donde se nos invita a contemplar una mujer gigante en la biblioteca



The Giant (1992). Cibachrome tranparency, fluorescent light display case. 39 x 48 cm. Marian Goodman Gallery, New York.

Hasta donde yo conozco y percibo, me parece la imagen más poderosa de entre las fotografías artísticas con una biblioteca como marco. Se trata de The Giant, la justamente célebre obra del reputado artista canadiense Jeff Wall.

Casi huelga la descripción: en el centro de una biblioteca universitaria se alza la figura de una gigantesca mujer madura completamente desnuda; los usuarios de la biblioteca no parecen apercibirse siquiera de su presencia, entregados a sus actividades usuales; sin embargo en cuanto a nosotros (espectadores de la foto), nuestra vista gravita hacia la mujer irremediablemente, nos impone su intensa presencia física de manera inmisericorde.

Me pregunto qué pretende comunicarnos el artista: su lenguaje visual se ha basado en este caso en la escala y el contraste múltiple (desnudo-vestido, público-privado o íntimo, joven-viejo...). El hecho de que el desnudo es una mujer, de que es vieja, de que es enorme, es absolutamente insoslayable para el espectador pero fútil para sus compañeros de fotografía...

La imagen es polisémica y fecunda en sugerencias, y no pienso ser yo quien la interprete. Os comento si acaso lo que ahora mismo, mirando, se me pasa por las mientes: inclemente culto al cuerpo joven y perfecto en nuestra cultura (cultura = biblioteca), en nuestra cultura visual (la propia fotografía) mediatizada por la publicidad, rechazo de la vejez (doble ninguneo y minusvaloración si se es vieja y mujer), proscrita en nuestro canon estético, tabú de la sexualidad madura, sobre todo de la femenina, incomunicación generacional, enajenamiento de la sexualidad, de la vejez, de la mujer (desterradas de los valores dominantes de nuestra cultura)... ¿puede que el valor de esta imagen radique en que nos hace dolorosamente presentes realidades ante las que preferimos cerrar los ojos?

Me barrunto que este post (eh, no te apuntes tantos, de este post, nada: esta imagen) no se va a quedar sin comentarios... ¿o sí?

...en donde presentamos a Candida Höfer y jugamos al cuál es cuál...

Candida Höfer es una artista reputada con una vastísima trayectoria en el mundo de la fotografía. Lleva cerca de 40 años especializada en arquitectura de interiores. Fotografía siempre espacios públicos como museos, palacios, teatros y salas... y, sobre todo, bibliotecas :O)
Retrata siempre las salas vacías (Architecture of Absence se titula de uno de sus libros), sin rastro de presencia humana (se admiten interpretaciones: en cualquier caso el resultado es una imagen extraña, ajena...). Formalmente, sus imágenes son irreprochables: de una claridad compositiva meridiana, límpidas y neutras, cercanas al minimalismo.
Los aficionados a las imágenes de bibliotecas, de seguro habéis contemplado muchas fotos de esta autora, quizá ignorando su condición de fotografía artística, de foto "de autor". Ahí van unas poquillas para vuestro solaz y esparcimiento.











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A todo esto, las imágenes corresponden a las siguientes bibliotecas:

  • Biblioteca Seminario patriarcale. Venezia

  • Biblioteca de la RAE. Madrid

  • Stiftsbibliothek. St. Gallen

  • Biblioteca Angelica. Roma

  • Biblioteca del Palacio Real. Madrid


  • ¿Alguien se anima a postular cuál es cuál? :O)
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...de inutilibus libris...

Esta xilografía gótica de seguro es conocida de muchos. Se la suele mentar como "El loco bibliómano", aunque el texto que la acompaña en la edición príncipe, incunable por demás (Basilea, 1498), es "inutilitas librorum". El loco bibliómano es uno de los 110 variopintos chiflados que viajan en La nave de los locos (Stultifera navis) de Sebastian Brandt. No comento más, que aburro a las ovejas: tenéis una web con reproducciones de todos los grabados originales (de donde he tomado ésta), o, aún mejor, una edición facsímil en línea a cargo de la Biblioteca virtual Joan Lluís Vives.


Ojito a las Ray-ban de la época :O)

retrato del bibliotecario que descubrió a conrad para george herms


George Herms
THE LIBRARIAN 1960
wood box, papers, brass bell, books, painted stool
57 x 63 x 21 in.
Norton Simon Museum, Pasadena, California
Gift of Molly Barnes, 1969

(fotografía e información extraídas de http://www.walkerart.org/programs/vaexhibbeatcr.html)

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George Herms, artista encuadrado en la generación beat norteamericana, fue uno de los pioneros del assemblage, la escultura realizada a partir de la reunión de materiales heterogéneos, normalmente de desecho. Según narra la reseña de la pieza en la página del Norton Simon Museum, "...the anthropomorphic sculpture was inspired by a librarian who had introduced the young Herms to the writings of Joseph Conrad. Conrad had an enormous influence on the artist, as did the librarian who made the books available to him."
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crespi y los trampantojos bibliotecosos dieciochescos

crespi y los trampantojos bibliotecosos dieciochescos CRESPI, Giuseppe Maria (1665 - 1747)
"Estanterías con libros de música"

COMENTARIO BIBLIOTECOSO

El pintor: Crespi, Giusseppe Maria. Bolonia, 1665 – 1747. Pintor e ilustrador boloñés. Llamado “Lo Spagnuolo”, es el artista boloñés más original de su época: autor de obras religiosas, mitológicas y de género, en ellas reacciona y rompe con la tradición académica en la que se había formado al introducir violentos efectos de claroscuro, sobre todo en sus pinturas de género. Sus obras se caracterizan por unos atrevidos efectos de luz, así como por unas figuras poderosas en sus movimientos.

El cuadro: Esta pintura es una de las más exquisitas naturalezas muertas de la pintura italiana del siglo XVIII. Los dos anaqueles están repletos de volúmenes sobre música y partituras con aspecto de ser consultados frecuentemente. Esta pintura fue probablemente un encargo de Giovanni Battista Martini, un famoso musicólogo boloñés (como boloñés era el propio pintor) reputado en toda Europa como crítico musical.

El género pictórico: Además de una naturaleza muerta, este cuadro es representativo de un género pictórico curioso: el trampantojo (o trompe l'oeil): cuando la pintura engaña al ojo creando una ilusión de tridimensionalidad: el cuadro está pintado con una técnica muy realista, y sus dimensiones son las que tendría una estantería real, así que, a primera vista al menos, no podrá menos que confundir nuestra vista pareciéndonos que lo que hay en la pared es una estantería real con libros reales.

La encuadernación: Todos los volúmenes retratados sin excepción están encuadernados en pergamino: esta encuadernación era la más modesta para la época, la común (como hoy la encuadernación en rústica), frente a las encuadernaciones en pieles nobles, en "pasta" o "badana". Esto nos habla también de que nos encontramos ante libros de uso, de consulta profesional, y no ante una colección de prestigio o de bibliófilo.

Disposición de los libros: La disposición de los libros ya no difiere de la habitual hoy día: los libros colocados verticalmente en estantes y con el lomo hacia fuera. Como hemos visto, aunque hoy nos parezca de lógica, tal manera de colocar los volúmenes y tal mobiliario son más modernos de lo que nos pudiera parecer.

Títulos en los lomos: En el caso de encuadernaciones más cuidadas, el título del lomo lo ponía el encuadernador con dorados, utilizando hierros para cada letra y pan de oro, pero en el caso de las encuadernaciones en pergamino, los títulos de los libros eran caligrafiados a mano, como estos que vemos en el cuadro.

La ordenación de los libros: La ordenación de los libros (todos ellos reales y de los cuales podemos leer los títulos), responde a consideraciones de uso de su dueño y no a ninguna clasificación: vemos que los libros de los estantes superiores están cuidadosamente ordenados y colman la capacidad del estante: al ser los más altos, de más difícil acceso, debían ser quizá los menos consultados por su dueño (aunque son los más gruesos, quizá fueran libros de referencia que el dueño apreciaba y gustaba de tener bien colocados). Según bajamos estantes los libros aparecen más desordenados, colocados como al azar (debían de ser de consulta muy frecuente) y aparecen anotaciones del dueño de la librería (papeles pautados con música manuscrita). En el estante inferior vemos incluso objetos de uso cotidiano para el dueño, como la pluma y el tintero o un cuaderno de notas abierto aún por la última anotación o consulta.

spitzweg, deakialli y el ratón de biblioteca

spitzweg, deakialli y el ratón de biblioteca Carl Spitzweg (Munich, 1808-1885)
"El ratón de biblioteca"

COMENTARIO BIBLIOTECOSO:

Bibliotecas para eruditos: aunque el siglo XIX representa en el mundo anglosajón el inicio de las bibliotecas públicas tal y como entendemos hoy este concepto, la imagen de las bibliotecas que predomina en esta época es la de un lugar dedicado sólo a los eruditos como nuestro "ratón de biblioteca", y con libros sólo a ellos destinados.

Los libros: los libros que podemos ver en esta estantería están encuadernados en rústica: en el siglo XIX es cuando el proceso de fabricación de los libros (papel, impresión, encuadernación), se industrializa y pierde su carácter artesanal.

Las clasificaciones temáticas: da la impresión de que los libros de esta biblioteca están ordenados según un criterio temático. Así en la cartela superior de esta estantería parece leerse “Metafísica”. El siglo XIX es la época en que surgen las grandes clasificaciones temáticas (aunque haya numerosos precedentes), como la de Cutter, la de Dewey... Aún hoy empleamos estas y otras clasificaciones temáticas para ordenar los libros en las bibliotecas públicas y universitarias.

El mobiliario: En las bibliotecas decimonónicas primaba el aspecto "de prestigio" que debían tener sobre la comodidad de los usuarios que las consultaran: en esta biblioteca podemos ver un globo terráqueo y probablemente haya más artefactos de este estilo, así como librerías de madera tallada, pero no parece que haya siquiera una mesa de consulta apropiada, y al "ratón de biblioteca" ya le están faltando brazos...

La decoración: Desde el siglo XVII, la sala de la biblioteca se acostumbraba a amueblar con instrumentos científicos y técnicos (como el globo terráqueo que podemos observar en la imagen), con colecciones de curiosidades o numismáticas... La biblioteca es el lugar del saber y la erudición. Los techos solían estar decorados con pinturas al fresco, alegorías de las artes y las ciencias (si nos fijamos, el techo de la biblioteca de la imagen parece estar pintado).

Las estanterías: en esta época, la disposición de las estanterías es invariablemente la que podemos apreciar en el cuadro: arrimadas a la pared cubriendo cada metro de la sala. Esta disposición empieza a hacerse habitual sólo en el siglo XVII, siendo la biblioteca de El Escorial una de las pioneras. Parece en principio una disposición lógica y aún se usa en bibliotecas para las salas de lectura, aunque para el grueso de la colección, ya sea abierta al público o no, se usan otro tipo de disposiciones (las estanterías perpendiculares a la pared y dispuestas en paralelo dejando pasillos en medio para las colecciones de libre acceso) y de estanterías (tipo "compacto" para los almacenes) que permiten un mejor aprovechamiento del espacio y nos permiten un acceso más sencillo que al pobre erudito de la imagen, en visibles apuros.

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Me han animado y asesorado en deakiallí para publicar imágenes en bibliotecosas que conformen una nueva sección: bibliotecas en el arte... así que ya no me valían alivíes. Éllas tienen la culpa.

Para empezar he aprovechado una imagen que ya tenía comentada con otros fines y en otros lares; respetaré mis comentarios, pero conste que no fueron perpetrados para un público bibliotecoso... ni siquiera bibliotecoide.

Ah, si gustan habrá más: luego no digáis que no avisé...
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